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Facturas apócrifas y "usinas de facturas": el riesgo penal para tu empresa

Usar facturas apócrifas para computar crédito fiscal o gastos inexistentes puede derivar en evasión agravada. Cómo se defiende al comprador de buena fe.

Por Grimaldi & Briganti · Revisado por Dr. Nicolás Grimaldi y Dr. Tomás Briganti · Actualizado el 11 de junio de 2026

Preguntas frecuentes

¿Qué son las facturas apócrifas?
Son comprobantes que documentan operaciones inexistentes o simuladas, emitidos por proveedores que en los hechos no prestaron el servicio ni vendieron el bien. Se usan para computar crédito fiscal o gastos que nunca existieron y así reducir el impuesto a pagar. Las estructuras que las generan en masa se conocen como "usinas de facturas".
¿Por qué pueden agravar la imputación?
Porque el uso de documentos apócrifos suele considerarse una circunstancia agravante de la evasión, y porque la estructura que las fabrica y distribuye puede encuadrar en asociación ilícita fiscal. Eso eleva la escala penal y, con ella, el riesgo de prisión durante el proceso.
¿Qué pasa si la empresa fue engañada por el proveedor?
La defensa del comprador de buena fe es central: si la empresa contrató una operación real y desconocía que el proveedor era apócrifo, falta el dolo. Hay que reconstruir que la operación existió y que se actuó con la diligencia razonable. Es un terreno técnico que debe trabajarse con un abogado.

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Esta guía es de carácter informativo y general; no constituye asesoramiento legal ni reemplaza la consulta con un abogado sobre tu caso concreto.